Panorama de Reykjavík

Panorama de Reykjavík

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Iceland Road Trip VI - The North

Aprovechando el buen tiempo (momentáneo, y me refiero a que no nevaba) nos decidimos a hacer un viaje relámpago al Norte en avioneta, a la ciudad de Akureyri. Ciudad que es el cuarto centro urbano del país, con una población de 17.253 habitantes. Situada en el lado oeste del fiordo Eyjafjörður, justo en su base, a las orillas del río Glerá. 

Esta fue nuestra ruta:

Llegamos al aeropuerto de la ciudad de Reykjavík a las 7,30 am, y sin facturar, con ticket como el de súper y sin que nadie me mirara lo que llevaba en la mochila, nos subimos a una avioneta minúscula como podéis ver en la foto:



Vistas de la ciudad de Reykjavík, aún de noche:

En 45 minutos (o el equivalente a más de 6 horas conduciendo por carreteras con hielo y nieve intermitentemente) y tras un viaje bastante movidito en todas las direcciones, llegamos a la ciudad de Akureyri, aún de noche, ya que allí amanecía ese día a las 09:47. Ese día hacían -2°C pero con el viento gélido que soplaba, la sensación térmica éra de -12°C. Para quien no lo sepa, Akureri está a 65°41′N, y a 66°33'N está el círculo polar ártico, luego bastante cerca de él. En el círculo polar ártico el Sol no se pone durante 24 horas en el día del solsticio de verano. Mientras que en el solsticio de invierno el Sol no sale durante 24 horas. De hecho, debido a la refracción de la atmósfera y porque el sol aparece como un disco y no como un punto, parte de la medianoche el sol puede verse en la noche del solsticio de verano a unos 50' sur del círculo polar ártico geométrico. De forma similar, por el día del solsticio de invierno se puede ver parte del sol a unos 50' norte del círculo polar ártico geométrico. En la foto se vé un esquema del fenómeno del Sol de Media noche.

Al norte del fiordo, se encuentra la isla de Grímsey, una pequeña isla, situada 40 km al norte de Islandia, situada en el Círculo polar ártico. Se dice que la línea pasa por la mitad de la isla, concretamente por el medio de una casa, y más concretamente por la mitad de una cama de matrimonio. De donde sale el chiste: Aquel hombre tiene que cruzar el círculo polar ártico para dar calor a su mujer... ;)

Estas son las vistas desde de la ciudad desde el otro lado del fiordo Eyjafjörður:


Un detalle curioso, son los semáforos de la ciudad, donde el rojo tiene forma de corazón, parte de un proyecto en la ciudad llamado "Sonríe con tu corazón".

De ahí empezamos a subir la montaña, y con ello, la nieve...


Por fín, llegamos a la famosa catarata Goðafoss, donde el río Skjálfandafljót cae desde una altura de 12 metros de altura y 30 de ancho. La catarata es famosa porque en el año 1000, Þorgeirr Ljósvetningagoði decidió que la religión oficial de Islandia fuera el Cristianismo, y él mismo empezó arrojando sus estátuas de Dioses Nórdicos a ella...


Como curiosidad, en la parte baja de ésta catarata hay muchas escaleras para bajar a pescar Salmón, ya que al verse éstos atrapados abajo por no poder subir, se quedan allí esperándo a estar en el plato de alguien.

Aquí vemos a otro Dios Nórdico, jeje.

Foto bonita si no fuera por la nieve...

Paramos a comer (y refugiarnos de la nieve, que al rato cesó por el resto del día) en un hotel en medio de la nada. Allí me hice una foto con este famoso pájaro (disecado), tan famoso en Islandia, el Frailecillo (Fratercula arctica), ave marina de unos 30 cm de curioso aspecto, jeje.

Retomamos el camino hacia "El lago Mývatn" (islandés "mý" = mosca enana, "vatn" = lago; el lago de las moscas enanas), el nombre del lago proviene de las numerosas moscas que se encuentran aquí durante el verano. Un gran número de patos se alimentan de estos insectos, por lo que el área tiene una gran importancia para los ornitólogos. Lago en ese dia congelado, por lo que había pocas moscas. Aquí la gente dicen que es muy simpática, ya que saludan con la mano siempre a los turistas (lo que los turistas no saben es que símplemente se espantan las moscas con la mano...)


Después de recorrer el lago, llegamos a Dimmuborgir (Dimmu = oscuridad, Borgir = fortaleza) es un área amplia de campos de lava extraordinariamente moldeados, el área está compuesta de varias cavernas y formaciones rocosas, restos de actividad volcánica. En el folclore islandés se dice que el Dimmuborgir conecta la tierra con las regiones infernales, y es el supuesto lugar de residencia de duendes, gnomos y trolls. De hecho, se pueden observan infinidad de caras en las formaciones, algunos dicen que son los restos petrificados de los trolls al darlos la luz...


En el siguiente trono, es donde Papa Nöel se sienta para que los niños le pidan regalos por Navidad.

Como curiosidad, os contaré una tradición Islandesa en Navidad: Trece días antes de Navidad comienza a llegar a pueblos y granjas la celebración del solsticio de invierno, la noche más larga del año. Coincide con la llegada de los trece “Yulemen”, mitad troles mitad humanos. De acuerdo con las historias místicas acerca de estas criaturas, eran bastante peligrosos. Sus padres, Grýla y Leppalúði eran horribles troles que se comían a los niños desobedientes. Estas criaturas robaban a las gentes en función de sus preferencias. Así, unos robaban leche, otros velas, comida, etc. La primera noche en que un “Yuleman” llegó fue el 12 de Diciembre. Esa noche, los niños islandeses ponen en las ventanas de sus habitaciones sus zapatos. Si se han portado bien, el troll debería dejar alguna recompensa, mientras que si no se han portado bien durante el año podrían encontrar, por ejemplo, una patata o, incluso, nada, al despertarse. Me recuerda mucho a la historia que tenemos aquí con el ratoncito Pérez y con Papá Noel. Estos son 2 de ellos.


Continuamos la ruta...

Continuando el camino, llegamos de nuevo al punto donde se separan las placas de Eurasia y América en el Norte del país.


De ahí seguimos hasta Krafla, una caldera volcánica de aproximadamente 10 km de diámetro con una larga zona de fisuras de 90 km. Krafla incluye uno de los dos cráteres más conocidos de Islandia. Krafla incluye así mismo a Námafjall, un área geotermal plagada de volcanes de lodo hirviente, solfataras y fumarolas humeantes.

Esta foto es de mi amigo Michael en verano.

Y esta es la mía con nieve, casi idénticas...


Se han registrado veintinueve erupciones de este volcán de 2 km de profundidad, teniendo lugar la última de ellas en 1984. Entre los años 1724-29 tuvieron lugar los llamados fuegos de Mývatn, donde numerosas fisuras volcánicas se abrieron y las fuentes de lava ocasionadas se pudieron ver desde el sur de la isla. Una colada de lava destruyó tres granjas de la aldéa de Reykjahlíð, sin lamentar daños humanos.

(En la foto una de las erupciones fisura en la zona debido a que en esta zona las placas se separan, no como en San Andreas, California, por supuesto, la foto no es mía...)


Desde 1977 está en funcionamiento en este territorio una planta de energía geotérmica de 60 MW de potencia, que abastece una gran parte del consumo energético del pais.

Como detalle curioso, se puede pasear con el coche por toda la zona de la central, ya que no hay seguridad, según ellos dicen, porque no saben lo que son los terroristas (o por lo menos hasta que el Reino Unido les ha aplicado las normas antiterroristas por su insolvencia económica... ;) ).

La foto es de mi amigo Michael en verano, ya que la mía con la nieve casi no se ve, pero pasamos con la furgoneta bajo este paso...

Por la zona salía humo casi debajo de cualquier piedra, de hecho allí la gente no usa el horno, para hacer el pan, simplemente cavan un poco, meten la masa y lo tapan con piedras para conservar el calor...


Después del ajetreado día y como ya empezaba a anochecer (16:06, en el Norte hay casi 1 hora menos de luz al día que en Reykjavík), nos fuimos a dar un bañito al Spa natural de Mývatn, el Blue Lagoon del Norte, pero más barato y casi inhabitado. Y como no, a ningún viaje en Islandia me ha sobrado el llevarme el bañador...

A la orilla del lago, había nieve, por supuesto...

Yo haciéndome el machito...

Después del día completito, deshicimos el viaje dando la vuelta al lago Mývatn por el otro lado y llegando al aeropuerto de Akureyri, donde en 45 minutos estábamos en Reykjavík, después de un vuelo con bastantes turbulencias. Desde el aeropuerto al centro volvimos andando, 15 minutos de paseo...

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Como te lo pasas, tu ahi y yo en San Vitero, eso si, me comi unas mollejas que si las pillas!!!!.Un besuco

Anónimo dijo...

me das envidia...mucha.un besico!

Anónimo dijo...

Ahora sí (antes también, pero la nieve...) ahora sí que me das más envidia aún, como me gustaría bañarme calentito con nieve alrededor. Estas fotos no las puedo hacer grandes cachiss. adiós a mi surtidor de fondos de escritorio.
abrazo