Panorama de Reykjavík

Panorama de Reykjavík

jueves, 25 de diciembre de 2008

El viaje de vuelta por Dinamarca y Suecia.

Desde hacía tiempo quería visitar Copenhague, la ciudad a la que me debería haber ido de Erasmus, pero que después de barajar todas las posibilidades, decidí cambiar por Reykjavík. Algo de lo que nunca me arrepentiré.

Nada más aterrizar, mi amiga Cathrine me estaba esperando allí para enseñarme la ciudad. Nuestro primer recorrido fue por la calle peatonal comercial más larga de Europa, Strøget. Calle antes atestada de coches, que por una iniciativa política se decidió convertir en peatonal, y junto al urbanista danés Jan Gehl (que estudié en mis cursos de urbanismo en Islandia), se llevó a cabo.

De ahí, nos dispusimos a hacer la ruta típica por Copenhague, hacia el Palacio de Amalienborg, residencia de la familia real danesa, y formado por 4 palacios. Coincidió justo con el cambio de guardia, donde nos acordamos de nuestro amigo Mark, que hace unos años realizó esta tarea, jeje.

Tras los palacios, la iglesia Frederiks Kirke, "La Iglesia de Mármol", con una cúpula de 31 m de diámetro y una de las más grandes de Europa.

Continuando la ruta, vimos Sankt Ansgar Kirke, la Catedral de San Óscar, catedral católica de Copenhague, sede de la Diócesis  de Copenhague y el principal templo de todos los católicos de Dinamarca, las Islas Feroe y Groenlandia.

De camino, vimos Kastellet (Ciudadela), fortificación construida en forma de pentagrama, usada por primera vez en 1658 para defenderse de los Suecos y por última vez, invadida por los alemanes en la 2ª Guerra Mundial y utilizada como cuartel general. Actualmente pertenece al ejército danés, aunque los jardines y la muralla están abiertos al público.

Con 5 Bastiones: El Bastión del Rey (Kongens Bastion), El Bastión de la Reina (Dronningens Bastion), El Bastión de Earl (Grevens Bastion), El Bastión de la princesa (Prinsessens Bastion) y El Bastión del Príncipe (Prinsens Bastion). Kastellet tiene también su propia iglesia.

La Sirenita de Copenhague o Den Lille Havfrue, (La Pequeña Señora del Mar), es una de las atracciones más visitadas de Copenhague, la escultura está ubicada en el Parque Langelinie, en la Bahía del Puerto de Copenhague, que desemboca al Mar Báltico, encima de una base de rocas que se adentran hacia el mar.

La escultura fue instalada de forma permanente en Langelinie, el 23 de agosto de 1913. El escultor que la talló fue Edgar Eriksen, que se inspiró en el cuento de hadas escrito en 1837 por Hans Christian Andersen, llamado La Sirenita. La estatua fue encargada por el empresario cervecero Carl Jacobsen y donada a la ciudad de Copenhague.

Como curiosidades: La sirenita ha sido víctima de diversos ataques vandálicos, llegándose a destruir con explosivos, a ser mutilada y manchada con pintura (de color rosa). 

Eriksen quiso que su modelo para la escultura fuera la bailarina danesa Ellen Price, gran estrella del Ballet Real, pero ante su negativa a posar desnuda tuvo que utilizar a su esposa como modelo.

Pero a pesar de la perrería, nosotros nos la encontramos sana y salva, justo antes de que se la lleven de viaje a China para la Exposición Mundial de Shanghai 2010 y algo que está causando múltiples revuelos...

De ahí fuimos a Nyhavn (Nuevo puerto), un sitio bastante popular en Copenhague, con muchos bares y restaurantes, y en ese momento mercadillo navideño, donde se podía también comprar árboles de navidad naturales. Es curioso su nombre, ya que fue construido por el rey Christian V en el 1670, y es así la parte más vieja del puerto de Copenhague. Otra cosa que me resultó curiosa que me contó mi amiga Cathrine, es que los reyes daneses van alternando sucesivamente los nombres Frederick y Christian, algo que no deja de ser un poco lioso.

Acabado el tour, volvimos a dar con Rådhuspladsen, plaza ubicada en el centro de la ciudad de Copenhague, y donde se aloja el ayuntamiento. La plaza es el hogar de una gran estatua de Hans Christian Andersen. Es a menudo un lugar de celebración de manifestaciones y saltimbanquis, pero en esas fechas, el árbol de navidad más grande de la ciudad se encuentra allí.


De ahí nos fuimos a cenar con la familia de Cathrine, que me habían preparado una cena tradicional Danesa de Navidad, Filete de cerdo con salsa, gelatina y mermelada de cereza, patatas dulces y guarnición, y de postre, arroz con leche y almendras en pedazitos. El postre tiene una sóla almendra entera, y al que le toque, le toca el regalo situado con anterioridad en el centro de la mesa. Le tocó a su padre, pero me la pasó por debajo del mantel, jeje. Despúes jugamos con su sobrina de pocos meses y jugamos al sing star de Abba con sus padres. A todo eso, en Dinamarca lo llaman "Hygge", que no se puede traducir a otro idioma pero viene a ser pasar el rato en familia y pasárselo bien. Una tarde muy amena y divertida.

Al día siguiente, y a pesar de que los padres de Cathrine no la dejaban ir, fuimos a Christiania. La ciudad libre de Christiania es un barrio parcialmente autogobernado de unos 850 residentes y cubre un área de 34 hectáreas en el barrio de Christianshavn (puerto de Christian).

Christiania se estableció con un estatus semilegal de comunidad independiente. Al salir por la entrada principal de la ciudad de Christiania se puede leer «You're now entering the EU» (Esta usted entrando en la Unión Europea), ya que los habitantes de Christiania no se consideran pertenecientes a la UE. El 'barrio' fue ocupado en 1971, antes era una base militar, y cuando se desocupó, un movimiento ocupa hizo un llamamiento a todos los jovenes ocupas con ideologia hippie de europa para que ocuparan aquello. Allí, vive una comunidad al márgen del gobierno y de las normas de la sociedad danesa. Construyeron sus casas, mercado, bares, museos, una guardería, talleres, tiendas, bares, restaurantes... es como una ciudad dentro de otra.

Cristiania es un barrio donde no hay transito de vehiculos y la gente se mueve a pie o en bici. Sólo hay una furgoneta, que utilizan los de la comunidad para mover grandes bultos o lo que sea. También están terminantemente prohibidas las armas, la violencia y las drogas duras. Por otra parte, existe el libre mercado de marihuana y hachis, que lo puedes comprar por la calle en puestecillos. Las casas, ni se compran ni se venden (no hay propiedad privada) y solo pagan agua, luz, cartero (porque los carteros no entran a cristiania) y algo para la comunidad. Cuando una casa se desocupa, hay una lista de gente que necesita casa y entre los miembros de la comunidad deciden quien entra. Para entrar alli, tienes que necesitarlo realmente y tienes que empezar de cero. Hoy por hoy, esta prohibido construir dentro del barrio.

Cristiania, está llena de exposiciones, música y expresiones artisticas en general. Hay muchos murales y esculturas por todas partes, y hay varios bares (jazz club sobre todo) donde hay música de todo tipo y muy a menudo. 

En fin, un lugar distinto, al que no le queda mucho tiempo, ya que incomoda al omnipotente capitalismo. El gobierno conservador del país, quiere acabar con ello. A saber la millonada que costará ese pedazo de terreno en el centro de Copenhague. Es por eso, que la policía esta cada vez más cerca y a veces hasta entra a detener a alguien o sólo para molestar un poco, porque el hachis no deja de ser ilegal en este pais. De ahí el riesgo de entrar en el barrio, la policía arresta a todo el mundo que se encuentra, turistas, habitantes de la zona, camellos, ... quien sea, pero nosotros, con un par, entramos y dimos un paseo para ver esa extraña zona. Sólo tengo una fotografía de la entrada al barrio, ya que dentro había numerosos carteles que decía no tirar fotos, esto no es un museo, y cualquiera sacaba la cámara con la gente que se veía por allí...

Despúes de la experiencia en Cristiania, nos fuimos a coger un tren, para atravesar el estrecho de Øresund, que separa la isla danesa de Selandia (Sjælland), de Escania (Skåne), provincia del sur de Suecia. Conectando Copenhague y Malmö. El enlace sobre Øresund es en realidad una combinación de “puente y túnel”. El puente propiamente dicho deja Malmö, se extiende sobre las aguas suecas, llega a una isla artificial en el medio del estrecho (Peberholm) y se submerge como un túnel bajo las aguas danesas, para reaparecer cerca de Copenhague.

Llegados ya a la estación central de Malmö, salimos de ella, y Suecia nos dió una bienvenida un tanto huracanada, jeje. Malmö es la tercera ciudad más grande de Suecia, con una población de unos 282.904 habitantes, casi como toda Islandia, jeje. De ahí iniciamos la ruta hacia la torre "Turning Torso" (torso en giro), rascacielos residencial de 190 metros de altura y 54 plantas. Es el edificio residencial más alto de Suecia y el segundo de Europa (en la fecha de su inauguración), obra del arquitecto español Santiago Calatrava. Ha recibido el premio MIPIM en la feria de la construcción de Cannes (Francia) de 2005 al mejor edificio residencial del mundo.

De ahí, contra las inclemencias del tiempo, fuimos hacia la calle comercial, pasando por Malmöhus, el Castillo de Malmö.

Seguimos en busca de la calle comercial, por cierto cómo están las suecas, todo lo que hayáis oído es cierto, jejeje.

Y por fín la encontramos, Södraförstadsgatan, una extensa calle comercial, que va a dar al Hotel Hilton y con unos edificios monumentales.

Mercadillo de frutas y flores en Södraförstadsgatan.

Y el gran árbol navideño frente al Hilton.

Después de hacer unas compras, aprovechando la gran caída de la corona sueca (1€=7,42 DKK y 1€=11,15SEK) nos fuimos de vuelta a Dinamarca. Por cierto, país que voy, país que se hunde económicamente...

De ahí, lo último que me faltaba por hacer era visitar el Tívoli, se trata de un parque de atracciones que incluye numerosas actividades (montañas rusas, distintos trenes) además de exposiciones, de conciertos, etc, que está abierto durante el verano y que sólo lo vuelven a abrir en navidad, lleno de adornos, luces y demás decoración navideña. Merece la pena entrar sólo para verlo. Los jardines de Tivoli se abrieron el 15 de agosto de 1843, lo que en realidad lo hace el segundo parque de atracciones más antiguo de Dinamarca, después del Bakken, conservándose en una forma muy parecida a sus orígenes. 

Aproveché que Raquel estaba de Erasmus en Copenhague (con la plaza que se supone debía haber ido yo, jeje) y con ella y Cathrine, volvimos a la juventud por una tarde, jejeje.

Al día siguiente me fuí de compras yo sólo por la calle comercial, para coger después el avión de vuelta a España, despidiéndome de mi tan querido erasmus y volviendo a casa por Navidad como el turrón...

1 comentario:

diego dijo...

Juas! Menuda currada de post que te has hecho del viaje.

A ver si tienes suerte en tu ingreso al mundo del currelo.

Recuerdos de Raquel.