Acabado el tour, volvimos a dar con Rådhuspladsen, plaza ubicada en el centro de la ciudad de Copenhague, y donde se aloja el ayuntamiento. La plaza es el hogar de una gran estatua de Hans Christian Andersen. Es a menudo un lugar de celebración de manifestaciones y saltimbanquis, pero en esas fechas, el árbol de navidad más grande de la ciudad se encuentra allí.
De ahí nos fuimos a cenar con la familia de Cathrine, que me habían preparado una cena tradicional Danesa de Navidad, Filete de cerdo con salsa, gelatina y mermelada de cereza, patatas dulces y guarnición, y de postre, arroz con leche y almendras en pedazitos. El postre tiene una sóla almendra entera, y al que le toque, le toca el regalo situado con anterioridad en el centro de la mesa. Le tocó a su padre, pero me la pasó por debajo del mantel, jeje. Despúes jugamos con su sobrina de pocos meses y jugamos al sing star de Abba con sus padres. A todo eso, en Dinamarca lo llaman "Hygge", que no se puede traducir a otro idioma pero viene a ser pasar el rato en familia y pasárselo bien. Una tarde muy amena y divertida.
Al día siguiente, y a pesar de que los padres de Cathrine no la dejaban ir, fuimos a Christiania. La ciudad libre de Christiania es un barrio parcialmente autogobernado de unos 850 residentes y cubre un área de 34 hectáreas en el barrio de Christianshavn (puerto de Christian).
Christiania se estableció con un estatus semilegal de comunidad independiente. Al salir por la entrada principal de la ciudad de Christiania se puede leer «You're now entering the EU» (Esta usted entrando en la Unión Europea), ya que los habitantes de Christiania no se consideran pertenecientes a la UE. El 'barrio' fue ocupado en 1971, antes era una base militar, y cuando se desocupó, un movimiento ocupa hizo un llamamiento a todos los jovenes ocupas con ideologia hippie de europa para que ocuparan aquello. Allí, vive una comunidad al márgen del gobierno y de las normas de la sociedad danesa. Construyeron sus casas, mercado, bares, museos, una guardería, talleres, tiendas, bares, restaurantes... es como una ciudad dentro de otra.
Cristiania es un barrio donde no hay transito de vehiculos y la gente se mueve a pie o en bici. Sólo hay una furgoneta, que utilizan los de la comunidad para mover grandes bultos o lo que sea. También están terminantemente prohibidas las armas, la violencia y las drogas duras. Por otra parte, existe el libre mercado de marihuana y hachis, que lo puedes comprar por la calle en puestecillos. Las casas, ni se compran ni se venden (no hay propiedad privada) y solo pagan agua, luz, cartero (porque los carteros no entran a cristiania) y algo para la comunidad. Cuando una casa se desocupa, hay una lista de gente que necesita casa y entre los miembros de la comunidad deciden quien entra. Para entrar alli, tienes que necesitarlo realmente y tienes que empezar de cero. Hoy por hoy, esta prohibido construir dentro del barrio.
Cristiania, está llena de exposiciones, música y expresiones artisticas en general. Hay muchos murales y esculturas por todas partes, y hay varios bares (jazz club sobre todo) donde hay música de todo tipo y muy a menudo.
En fin, un lugar distinto, al que no le queda mucho tiempo, ya que incomoda al omnipotente capitalismo. El gobierno conservador del país, quiere acabar con ello. A saber la millonada que costará ese pedazo de terreno en el centro de Copenhague. Es por eso, que la policía esta cada vez más cerca y a veces hasta entra a detener a alguien o sólo para molestar un poco, porque el hachis no deja de ser ilegal en este pais. De ahí el riesgo de entrar en el barrio, la policía arresta a todo el mundo que se encuentra, turistas, habitantes de la zona, camellos, ... quien sea, pero nosotros, con un par, entramos y dimos un paseo para ver esa extraña zona. Sólo tengo una fotografía de la entrada al barrio, ya que dentro había numerosos carteles que decía no tirar fotos, esto no es un museo, y cualquiera sacaba la cámara con la gente que se veía por allí...
1 comentario:
Juas! Menuda currada de post que te has hecho del viaje.
A ver si tienes suerte en tu ingreso al mundo del currelo.
Recuerdos de Raquel.
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